Etimología popular

Se llama etimología popular al proceso que lleva a relacionar erróneamente dos palabras parónimas de distinto origen etimológico, porque el hablante encuentra proximidad semántica y, a partir de esa falsa relación, se modifica el significado o pronunciación de una por analogía con la otra.
Surge de enfrentarse la arbitrariedad de la palabra, como signo lingüístico, con el empeño de los hablantes por encontrar una motivación fonética, morfológica o semántica para los términos que les resultan extraños. Por esta razón, suele afectar a préstamos de otras lenguas y a palabras cultas o técnicas empleadas por el pueblo.
El calificativo de popular no es exacto, porque muchos de esos errores surgieron entre copistas medievales o humanistas del Renacimiento. Algunos lingüistas prefieren hablar de etimología asociativa.
Aunque estas deformaciones semánticas o fonéticas suelen percibirse como vulgarismos, o creaciones humorísticas, a menudo, pasan a la lengua común y son aceptadas por los hablantes cultos.

Existen dos grupos de casos de etimología popular:

1- Se mantiene el significado de la palabra, pero se modifica el significante para acomodarlo al de otro término con el que cree que tiene relación semántica. Por ejemplo: se dice *mondarina en lugar de mandarina, porque se cree que el nombre de la fruta debe estar relacionado con los conceptos de monda y mondar. Entre los casos que han pasado a la lengua común, podemos citar el de cerrojo, que modificó su forma etimológica verrojo (de verucŭlum, diminutivo latino de veru, ‘cierre’) para asociarlo a su función, la de cerrar; también existieron las formas ferrojo y herrojo, por asociación con el material de que está hecho, el fierro o hierro.

2- Se modifica el significado, pero se mantiene el significante, la forma, porque es parecido al de otra palabra con significado conocido de la cual se cree que procede. Por ejemplo: se emplea la palabra *inhumar como ‘incinerar’, por asociación con humo y desconocimiento de la etimología de humus ‘tierra’. Miniatura es un ejemplo de los que sí han entrado en la lengua común: su origen etimológico está relacionado con minio ‘óxido de plomo de color rojizo empleado como pintura’; pero estas miniaturas, ‘imágenes que iluminaban los libros y en las que el minio era el principal colorante’, solían ser muy pequeñas y los hablantes empezaron a relacionar la palabra con mínimo, menor, de donde tomó el significado de ‘cosa muy pequeña’.


Otros ejemplos de etimología popular son:

1 a - Con cambio de significante (no aceptados por la RAE):
*Canalones (canelones) por la forma tubular, se cree que viene de canal
*Esparatrapo (esparadrapo) porque se relaciona con trapo.
*Guiñarla (diñarla, ‘morir’) porque al morir, como en los guiños, se cierran los ojos.
*Pinómano (pirómano) porque quema pinos.
*Telesférico (teleférico) porque la terminación –férico no tiene un referente claro.
*Sinfonier (chifonier) por la idea de conjunto de cajones, de armonía, de composición sinfónica.
*Atiforrarse de comida (atiborrarse) por analogía con forrarse de dinero.
*Semáfaro (semáforo) porque se ve formado por faros.
*Cortacircuito (cortocircuito) porque produce cortes de luz.
*Destornillarse (desternillarse) por influencia de perder un tornillo.
*Ideosincracia (idiosincrasia) por influencia de idea y la terminación –cracia.
*Gulimia (bulimia) por relación con gula.
*Micromina (mercromina) porque desinfecta, elimina microbios.

1 b - Con cambio de significante (ya aceptados por la RAE):
Vagamundo (vagabundo) asociación con vagar por el mundo, sin tener en cuenta que se trata de la terminación –bundo (moribundo, meditabundo...)
Altozano (antuzano, ‘delante de la puerta’) porque solía aplicarse a los de las iglesias, que solían estar en la parte alta de las poblaciones.
Sabihondo (sabiondo) por hondura, profundidad.
Estar en pelotas (en pelota, ‘desnudo’) por entender que se refiere al vulgarismo pelotas ‘testículos’, aunque proceda de pelo.
Verdolaga (debería ser *bordolaga o *pordolaga por proceder de portulaca) por asociarlo al color verde.

2 a - Cambio de significado (no aceptado por la RAE):
*Latente (como ‘palpitante’) porque se cree que procede de latido, cuando realmente significa ‘oculto, escondido o aparentemente inactivo’.
Hacer *paseíllo (por hacer pasillo), por influencia del lenguaje taurino y porque por el pasillo otras personas pasan, o pasean.
*Cerúleo (como ‘céreo’) porque se relaciona con cera, al perderse la idea de ‘azul como el cielo despejado’ caerulĕus.
2 b - Cambio de significado (aceptados por la RAE):
Abigarrar (como ‘Amontonarse, apretujarse’, referido a cosas varias y heterogéneas) a partir del significado ‘dar o poner a algo varios colores mal combinados’.
Álgido (como ‘culminante, crítico’ a partir de ‘muy frío’).
Lívido (‘pálido’ a partir de ‘amoratado’).

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