Comunicación no verbal: características

Lo más destacable de la comunicación no verbal es su variedad y complejidad, porque incluye mensajes de muy diverso tipo: características físicas (altura, constitución física, color del pelo, rasgos faciales...), expresión facial, gestos, postura y movimientos corporales, vestuario y adornos personales, distribución del espacio, administración del tiempo y los componentes paraverbales relacionados con la voz (tono, ritmo, volumen...)
Por otra parte, los signos no verbales pueden mostrarse de forma simultánea, lo que provoca que, en ocasiones, resulten confusos o lleguen a contradecirse unos con otros. Todo esto hace difícil delimitar las unidades mínimas que constituyen la comunicación no verbal y cuáles son las reglas que siguen para combinarse entre ellas. No obstante, se pude decir que las principales características de la comunicación no verbal son:
  • En general, existe una gran relación con los aspectos verbales de la comunicación. El lenguaje verbal siempre va acompañado de aspectos no verbales, como la distancia entre emisor y receptor, los gestos, la expresión facial. En muchos casos, la comunicación verbal solo se considera completa si se acompaña de ciertos gestos no verbales, con lo que nos aseguramos de que se interpreta correctamente la finalidad de las palabras: el saludo, la despedida, la amenaza, el acatamiento de una orden... Asimismo, los signos no verbales tienen una gran importancia en la retroalimentación comunicativa o feed back.
  • Los signos no verbales pueden tener más importancia que las palabras dichas. Aunque algunos autores se atreven a dar datos numéricos sobre la importancia proporcional que tienen los mensajes no verbales sobre los verbales, creemos que sólo se basan en suposiciones. Sin embargo, sí parece que en la mayoría de los procesos comunicativos lo expresado por elementos no verbales transmite mucha más información que las palabras expresadas. Si alguien nos pide perdón, nos consuela o nos amenaza, sus palabras sólo serán creíbles si van acompañadas de ciertos gestos o cierto tono de voz.
  • La comunicación no verbal es inevitable, porque los canales no verbales siempre están abiertos: siempre comunicamos, incluso con el silencio y la quietud de nuestro cuerpo.
  • En la comunicación no verbal, predominan las funciones expresivas y conativas sobre la referencial. En general, percibimos el estado de ánimo del emisor más por su aspecto, tono de voz y gestos que por lo que nos dice: todos hemos adivinado, en alguna ocasión, que quien nos decía que se encontraba bien, en verdad estaba deprimido o enfermo o enfadado. De igual forma, nuestros actos de respuesta a lo que se nos comunica están más condicionados por la actitud de quien nos lo pide que por su petición verbal: nadie se ve obligado a obedecer a quien lo hace sin autoridad.
  • Los mensajes no verbales forman diferentes sistemas comunicativos en función de la cultura y la época. No es que cada cultura tenga un sistema propio, sino que los sistemas condicionan las culturas. Dominar la cultura (“tener cultura”, en sentido amplio) es conocer los rituales que nos permiten expresarnos con la forma no verbal adecuada a cada situación comunicativa.
  • Algunos actos que en principio no son comunicativos se especializan por su forma y su frecuencia como medio para transmitir información y llegan a ser comunicativos, por haberse convertido en rituales. Es el llamado proceso de ritualización.

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