Piratas y corsarios. Bucaneros y filibusteros.

Piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros han regresado a las noticias y han dejado de ser héroes literarios.
Aunque tanto en España como en América, los periodistas utilizan los cuatro términos como sinónimos, algunos puristas, diccionario en mano, afirman que no lo son.

Según el DRAE, pirata es la ‘persona que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para robar’ y corsario, ‘el buque o navegante que andaban al corso, con patente del gobierno de su nación’. Es decir, hacen lo mismo, pero el pirata va por libre, mientras que el corsario está protegido por las autoridades.
Sin embargo, desde los orígenes del español, ambos términos se han considerado sinónimos:

“...el qual pirata o cosario respondió...” (Alfonso de la Torre, Visión deleytable, 1430-1440).
“Pirata. es cosario enla mar robador & ladron & matador comun enemigo a ninguno fiable a todos fementido.” (Alfonso de Palencia, Universal vocabulario de latín en romance, 1490).
“Cossario dela mar: lat. pirata.ae.” (Antonio de Nebrija, Dictionarium latino-hispanicum, 1492).
“...pasó desde África a Asia un gran pirata o cosario que había nombre Cidi Abenchapela.” (Fray Antonio de Guevara, Epístolas familiares, 1521-1543).
“Pirata: el cosario que roba por la mar” (Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la lengua castellana o española, 1611).

Etimológicamente, pirata procede de la palabra homónima latina, tomada de la griega peiratés ‘bandido, pirata’, derivada del verbo peirán ‘intentar, aventurarse’. Pero Alfonso de Palencia ofrece otra versión más sugerente: “dizen se piratas por que encienden las naues o las yslas que toman”, es decir, procedería de pira, hoguera.

Corsario es quien “hace el corso” o “anda en corso” (del latín cursus ‘carrera’, palabra emparentada con correría ‘hostilidad que hace la gente de guerra, talando y saqueando el país.’). Según Covarrubias, andar en corso es ‘andar robando por la mar, de donde se dixo corsario, y perdida la r cosario’. Así pues, no es cierto que se llamen corsarios por actuar “con patente de corso” (‘cédula o despacho con que el Gobierno de un Estado autorizaba a un sujeto para hacer el corso contra los enemigos de la nación’), sino por hacer el corso, aunque sea sin permiso de ningún Gobierno.
Las dos primeras acepciones de corsario en el DRAE son eufemísticas y suponen un intento de dar prestigio y falso brillo al robo promovido por los reyes y a sus ladrones protegidos.

Filibusteros y bucaneros son formas de llamar a los piratas del Caribe durante los siglos XVII y XVIII. Como puede verse en las citas que incluimos, son equiparados a los corsarios.

La palabra bucanero procede del francés boucanier, derivado de boucan (de la palabra indígena mukem) ‘parrilla de madera utilizada para ahumar carne’. Sin embargo, para María Moliner, procede del inglés bacon. Los bucaneros, en un principio, eran aventureros franceses que se habían instalado en el norte de la isla de Santo Domingo y vivían de la venta de carne ahumada a los barcos. Cuando el negocio se agotó, se dedicaron a la piratería.

Filibustero, según la Real Academia Española, procede del francés flibustier. Sin embargo el origen etimológico viene de más lejos: el Dictionnaire de l'Académie française afirma que flibustier está tomada del inglés freebooter, que a su vez la tomó del neerlandés vrijbuiter ‘saqueador’ (de vrij, ‘libre’, y buiter, ‘botín’). Los filibusteros fueron los piratas que, arrinconados por los bucaneros, se refugiaron en la Isla Tortuga, donde crearon la Cofradía de los Hermanos de la Costa, con unas normas muy simples, pero muy estrictas.

“Debilitada la madre patria, las colonias españolas no tenían protección eficaz contra las incursiones y ataques de los corsarios aventureros de otras naciones. Bajo los nombres de bucaneros, filibusteros o piratas éstos infundían terror a los colonos españoles diseminados por muy extensas regiones de América.” (Anónimo, Traducción de la Historia de Puerto Rico de P. G. Miller, 1939).

“[Los Boucaniers] vivían como salvajes en una total independencia y libertad, sin ley ni religión. A los principios se ocupaban en la caza de vacas y caballos que se habían multiplicado pasmosamente en toda la isla; se mantenían con la carne de los animales que mataban; la sobrante y los cueros vendían á los piratas que frecuentaban aquellas costas [...] Poco después estos bandidos no contentos con derramar la sangre de las fieras, penetraron la isla hasta los pueblos y llevados de su furor sacrificaban a cuantos encontraban sin distinción de edad ni sexo, solo por robar a los españoles faltos de fuerzas para resistirles. [...]
Los piratas conocidos con el nombre de
Flibustiers fueron más numerosos e inhumanos; se fortificaron en la isla de la Tortuga, [...] y la eligieron por guarida universal de todos los libertinos. Formaron compañías de ciento, doscientos ó mas hombres, nombraban entre ellos un Capitán que dirigía sus expediciones de mar y tierra, aunque su autoridad estaba limitada solo á mandar en la acción del abordaje ó asalto, siendo igual en todo lo demás a sus compañeros. Cada uno de estos traía sus armas y municiones [...] Luego acordaban el paraje en que se había de hacer el corso ó el pueblo que debían robar, lo que ejecutaban con tanto coraje que la vista del navío u objeto de su destino enardecía su sangre hasta trasportarlos en una furiosa demencia”. (Fray Iñigo Abbad, Historia geográfica, civil y natural de da Isla de San Juan Bautista de Puerto Rico, 1788).

Como vemos, no hay motivo para censurar el uso de corsario como pirata (3ª acepción de corsario, DRAE 2001), y aunque con bucanero y filibustero se designe a los piratas que actuaron en una época y zona geográfica concreta, se puede permitir su uso por extensión, lo que es muy frecuente en nuestro idioma.

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