Sustantivos masculinos terminados en -a

En español muchos sustantivos masculinos terminan en –a, a pesar de que ésta es característica de los femeninos.
El único masculino patrimonial acabado en –a es día, con su derivado mediodía. Del resto, la mayoría son cultismos procedentes del griego, aunque también hay de otros orígenes.

1- Helenismos en –ma:
En griego eran neutros y conservaron este género en latín, aunque ya se percibía la influencia analógica de los femeninos en –a y en –ma (fama, flama, forma, lágrima). En otro artículo ya vimos que esta tendencia analógica fue muy fuerte en el paso del latín al castellano. Por esta razón numerosos helenismos que llegaron a través del latín aún se conservan como femeninos: amalgama, apotema, asma, broma, calma, cima, coma, crema, diadema, estratagema, flema, pantomima, pócima (apócima)...

Sin embargo, el origen erudito de los helenismos posteriores hizo que llegaran a nuestro idioma como masculinos. A partir del siglo XV, la recuperación del interés por la cultura clásica, favoreció la entrada nuevos términos griegos: dilema, idioma, lema, sistema, problema, teorema... Algunos de ellos (lema o sistema) vacilaron durante bastante tiempo y en los primeros diccionarios de la RAE fueron incluidos como femeninos. A partir del siglo XVIII, el desarrollo de las ciencias recurrió al griego para crear términos especializados que nombraran inventos, plantas, animales, enfermedades, métodos, conceptos. Este es el origen de adenoma, aerograma, celoma, criptograma, diaporama, estoma, fotograma, hematoma, lexema, programa, soma, telegrama, trauma, tripanosoma...

Esta presión erudita consiguió que antiguos helenismos femeninos (o ambiguos) pasaran a ser masculinos. Hasta la época clásica, incluso en los primeros diccionarios de la RAE, podemos encontrar como femeninos: apotegma (hasta 1605), aroma (h. 1609), cisma (h.1679), clima (h. 1604), dogma (h. 1454), drama (h.1656), enigma (h. 1624), fantasma (1798) prisma (h.1654), sofisma (h.1454).
La doble presión de la analogía y la etimología ha hecho que los helenismos en –ma hayan quedado divididos en dos bloques: los femeninos y los masculinos. Algunos de ellos siguen como ambiguos en la norma culta y el DRAE: anatema, aneurisma, crisma, dracma, enzima, esperma, reuma.

2- Helenismos en –ta:
El caso de estos es similar al anterior, porque eran masculinos en griego y latín, pero en castellano antiguo se consideraron femeninos: la planeta (h. 1520) y la cometa (h.1670). El uso culto impuso el masculino para los significados relacionados con la Astronomía y dejó el femenino para otros significados: la planeta ‘un tipo de casulla’ y la cometa ‘juguete’, ‘juego de cartas’.
Otros helenismos en –ta nunca fueron considerados femeninos, porque estaban referidos a los varones. Actualmente, algunos son de género común porque pueden referirse también a las mujeres: asceta, atleta, déspota, eremita, nauta, poeta, profeta.

(Los numerosos cultismos y términos técnicos que son masculinos en –a han llevado a la ultracorrección en el caso de mapa, que procede del femenino latino mappa y nació como tecnicismo).

3- Sustantivos que designan a hombres que desempeñan oficios considerados propios del hombre:
Además de los que son helenismos en –ta, encontramos: el papa, el cura, el vigía, el espada, el corneta... Muchos de ellos se han generado por metonimia y, la mayoría ya se consideran de género común.

4- Sustantivos de origen árabe u oriental, referidos a los ámbitos del pensamiento o la religión:
Son masculinos los sustantivos: el karma, el lama, el mahatma, el nirvana, el mantra.

5- Sustantivos de las ciencias naturales:
En puma, gorila se ha impuesto el masculino para designar el nombre de la especie y se reserva el femenino para la hembra. En boa predomina el femenino etimológico y en llama el femenino analógico, aunque en este último caso hay más vacilación por la tendencia cultista de algunos hablantes. La misma razón etimológica explica algunos casos de los termitas: procede del masculino latino termes a través del francés termite, también masculino.

6- Denominaciones de productos a partir de un topónimo:
Se originan por metonimia y presuponen “el vino de”, “el licor de”, “el producto de” : el rioja, el málaga, el borgoña, el jumilla, el tequila, el champaña...

7- Nombres de idiomas, colores, números y notas musicales:
Los nombres de los idiomas proceden de los adjetivos gentilicios y presuponen el apelativo “el idioma”: el persa, el maya, el quechua, el celta... También presuponen su apelativo los colores: el (color) grana, el naranja, el púrpura, el rosa, el violeta... y los números: el (número) treinta, el cuarenta, el cincuenta..., y el capicúa. En las notas musicales la y fa influye la terminación de otras notas: do, re, mi, sol.

8- Palabras y expresiones sustantivadas:
Cuando se sustantivan formas verbales, adverbios, preposiciones, exclamaciones o locuciones latinas, suelen hacerlo en masculino: el mañana, el sí, el tira y afloja, el para, el tanto monta, el Dei Gratia, el non plus ultra...

9- Los nombres propios de ríos, lagos, montes, teatros, libros, equipos deportivos, etc:
Como en los casos 6 y 7, se sobreentiende el nombre común: el (río) Pisuerga, el Guadiana, el Sena, el Volga...; el (lago) Constanza, el Victoria, el Titicaca...; el (monte) Himalaya, el Etna, el Masaya, el Nina...; el (teatro) Lara, el Florida, el Reina Cristina...; el (libro) Ramayama, el Mahabbarata... aunque, en este caso, la tendencia latina era el femenino: La Iliada, La Odisea, La Biblia, La Gramática de [...]; el (equipo) Celta, el Puebla, el Toluca, el Boca, el Universidad Católica...

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Tequila. ¿En masculino o en femenino?
Clima y clímax.

1 comentario:

Señora dijo...

¿Qué evidencia tiene Ud. del cambio de género de las palabras "apotegma (hasta 1605), aroma (h. 1609), cisma (h.1679), clima (h. 1604), dogma (h. 1454), drama (h.1656), enigma (h. 1624), fantasma (1798) prisma (h.1654), sofisma (h.1454)?" Quiero averiguar estos datos. La agradezco con antelación.