Nombres comunes procedentes de nombres propios

Una parte del vocabulario que utilizamos tiene su origen en los nombres propios de personas o lugares. La Deonomástica es el estudio del léxico que procede de la onomástica. Los epónimos son las palabras que en origen eran el nombre de una persona o lugar, pero que han llegado a designar otras realidades con las que se asocian.
Cuando hablamos aquí de nombres, nos referimos tanto a sustantivos como a adjetivos.

Algunos productos u objetos se denominan con el topónimo del lugar en que se produce o del que procedía antiguamente. Otros han recibido el nombre de su inventor, su difusor o promotor.
Aunque muchos científicos consideran que los epónimos en la Ciencia deberían evitarse porque resultan inexactos, caprichosos y personalistas; son frecuentes las designaciones a través del nombre del científico que descubrió determinada realidad o se dedicó a su estudio.
En las ciencias sociales y la política es frecuente que un personaje de lugar al nombre de una ideología, comportamiento, tendencia, etc.
Asimismo, la literatura ha dado lugar a muchos calificativos de personas o situaciones que se refieren a personajes o autores.

En el vestuario siempre se ha valorado la exclusividad de los modelos y las telas. Gran parte de esa exclusividad venía de su lejana procedencia: el nombre de un lugar exótico concedía distinción y provocaba admiración. Hoy han pasado al léxico general y, en la mayoría de los casos, hemos perdido la referencia geográfica. Los tejidos eran de angora (por Angora, hoy Ankara), cachemira (por la región cercana al Himalaya), damasco (por la capital de Siria), satén (por la ciudad china de Tse-Thung, llamada Zaitún, en árabe), muselina (de Mosul); había cueros de tafilete (procedente de la región marroquí de Tafilalt), o guadamecí (adornado con dibujos o relieve y procedente de la ciudad libia de Gadames).
Actualmente el exotismo sigue manteniéndose en el nombre de algunas prendas relacionadas con el ocio: bikini (por el atolón Bikini) o bermudas (Islas Bermudas), pero son más frecuentes los casos en que una prenda recibe el nombre de una persona que la popularizó o con quien se la relaciona: las manoletinas (de Manolete) son zapatos parecidos a los que usan los toreros; la rebeca es una chaqueta de punto como la utilizada por la protagonista de la película de Hitchcock, Rebeca; los leotardos se llaman así por el acróbata francés Jules Leotard, que usaba esa prenda en sus actuaciones.

Otros productos u objetos se denominan por el nombre su inventor o promotor: los motores diésel (por el ingeniero R. Diesel), el saxófono (por su inventor Adolphe Sax) el dirigible zepelín (por F. von Zeppelin), la nicotina (por Jean Nicot, que introdujo el tabaco en Francia), la guillotina (por el cirujano y diputado de la Asamblea Nacional francesa, J. I. Guillotin, que recomendó su uso para evitar el sufrimiento de los ejecutados).

En las Ciencia y Medicina es muy frecuente usar el nombre de un científico como nombre común, aunque muchas veces se sigue escribiendo sin adaptarlo al español y con mayúscula. Se habla frecuentemente, fuera del ámbito científico de la enfermedad de Alzheimer (por el neurólogo alemán que identificó sus síntomas), del síndrome de Down (por el médico inglés Jonh Down, médico inglés que describió sus características) o del párkinson.

Otras veces un nombre propio o derivados de él se transponen en común porque un rasgo, que en principio podía ser único, se reconoce en lo colectivo.

De la religión hemos tomado numerosos epónimos calificativos: un judas (‘un traidor’), un cristo (‘alguien maltratado, herido’), una magdalena (‘mujer penitente y visiblemente arrepentida’), un adán (‘hombre desaliñado o sucio’), un satanás (‘un perverso, malvado’), barrabás y barrabasada (por el judío indultado en lugar de Jesucristo).

De la literatura, proceden los adjetivos kafkiano (‘absurdo o angustioso’, como situaciones descritas por Kafka), dantesco (‘que causa espanto’, como las situaciones descritas por Dante en La Divina Comedia), chovinista (por Nicolás chauvin, soldado francés de gran patriotismo y devoción por Napoleón que se convirtió en personaje de teatro, como referente para burlarse del nacionalismo exagerado) o sustantivos como mentor (‘consejero, guía’, por Mentor, amigo de Ulises y ayo de su hijo Telémaco), quijote (‘persona que antepone sus ideales a su conveniencia, como el personaje de Cervantes’), tenorio (‘hombre mujeriego’) o celestina (‘alcahueta’).

Filósofos, políticos y otras personas históricas también han dado lugar a nombres comunes por originar una ideología, atribuírseles una determinada cualidad o ser protagonista de un hecho notable: boicot (por el administrador irlandés Boycott, que lo sufrió por negarse a rebajar el precio de los arrendamientos); linchamiento (por Ch. Lynch, juez americano que en el siglo XVIII ordenó la ejecución de una banda de conservadores sin haberlos juzgado); maniqueo (‘concepción dicotómica de la realidad’ por el pensador Manes, que afirmaba la existencia de dos principios creadores, uno para el bien y otro para el mal); marxista ( doctrina derivada de las obras de K. Marx); canuto (‘término despectivo con que se denomina, en Chile, a los protestantes, que siguen al pastor J.B. Canut de Bon’); draconiana (‘condición o ley excesivamente severa o sanguinaria’ por Dracón, legislador ateniense).
Estos son algunos de los epónimos que pueden considerarse de uso común o general y que pueden entenderse sin necesidad de conocer la referencia histórica o geográfica. Hay otros que se han utilizado en un momento dado por algún autor o que se refieren a campos o hechos muy concretos, por lo que es necesario conocer el contexto o la referencia culta para averiguar su significado.

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3 comentarios:

Silvia González Goñi dijo...

Otro epónimo relacionado con la literatura es "anfitrión", tomado de la obra de Plauto del mismo nombre.
Júpiter adoptó la forma de Anfitrión, rey de Tirinto, para poseer a su mujer, Alcmena. Ésta, pensado que era su marido, lo invitó a entrar. De esta relación nació Heracles (Hércules).

Aprovecho para felicitaros por vuestro blog, lo visito con frecuencia y siempre encuentro algode interés. Un gran trabajo.

Un saludo

thuy dijo...

Muchas gracias por haberlo publicado. Me sirve mucho su blog.

Esopo dijo...

Silvia:
Muchas gracias por tu participación en nuestro blog.
El Diccionario está lleno de epónimos: lamentablemente no conocemos todos ni podríamos incluirlos en un artículo. Por otra parte, su origen es muchas veces discutible: nos propones "anfitrión" y ofreces un posible origen; en cambio, el DRAE afirma que procede de "Anfitrión, rey de Tebas, espléndido en sus banquetes"
Reiteramos nuestro agradecimiento y esperamos que vuelvas a visitarnos. Un saludo.