Atlas: de Gigante a vértebra, pasando por libro.

Todos sabemos lo que es un atlas. Pero ¿por qué a un libro que está formado por una colección de mapas se le llama atlas?
En griego antiguo, la palabra significaba 'el portador' y, en la mitología griega, Atlas era uno de los Gigantes que combatió contra Zeus y los dioses olímpicos. Derrotado, fue condenado a sostener el mundo sobre sus hombros.
Con la llegada del Renacimiento, y la recuperación de la cultura clásica, empezó a utilizarse la imagen de Atlas en las obras cartográficas.
Pero fue a partir de 1595, con la publicación del libro de mapas del cartógrafo flamenco Gerardus Mercator, Atlas, Sive Cosmographicae Meditationes De Fabrica Mundi, cuando el nombre del gigante mitológico pasó a designar los libros que contenían colecciones de mapas. La razón es que en su portada se representaba al mitológico Atlas con el mundo sobre sus hombros, a pesar de que, con el título, el autor homenajeaba a un mítico y sabio rey de Libia que, según el historiador griego Diodoro Sículo, fue un gran astrólogo y autor del primer globo celeste.
Ya en el Diccionario de Autoridades, se incluía la acepción de atlas como “el libro que contiene mapas de varios reynos y provincias”.
El significado fue ampliándose porque algunos libros que incluían colecciones de láminas de diversos temas empezaron a ser llamados “atlas". Juan Agustín Ceán Bermúdez, en su Apéndice a la descripción artística de la catedral de Sevilla, escribe:

“...desearia quizas la academia para su total perfeccion ver estampadas con la planta y alzado del templo y de sus principales oficinas, unos buenos grabados de las preciosidades que contiene de pintura y escultura, con lo que se lograria tener en esta especie de atlas de tan bien desempeñada Descripcion quanto las personas de buen gusto, que no han tenido proporciones de visitarle, pudieran apetecer para formar idea cabal de sus bellezas artísticas”.
En la edición de 1884, el diccionario académico amplía el significado de la palabra con la acepción de “colección de láminas que acompaña a un libro” y añade una nueva entrada homónima referida a la Zoología (que procedería de la palabra latina atlantion) y definida como “primera vértebra de las cervicales, así llamada porque sostiene inmediatamente la cabeza con la cual se articula por medio de los cóndilos del occipital”. A partir de la edición de 1914, y hasta la actual, la Academia incluye esta última acepción en el mismo lema que las anteriores y sin indicación etimológica, por lo que da por supuesto un significado ampliado de origen metafórico: dicha vértebra habría tomado su nombre por sostener sobre ella el “globo craneal” a semejanza del personaje mitológico.

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2 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Interesantísima explicación. Es un placer aprender de manera tan amena. No sé qué ocurre, que no podía entrar en su blog pinchando en su nombre. Algo extraño...Me gusta mucho su planteamiento, así que puede estar seguro de que volveré. Saludos cordiales.

Vanesa dijo...

necesito saber si puede llamarse "libro" también a su contenido. Por ejemplo, ¿Es correcto decir que El Quijote es un libro de Cervantes aunque el objeto no sea propiedad de Don Miguel de Cervantes?