Americanismos en el español general

Los americanismos son las palabras procedentes de las lenguas indígenas americanas que entraron en el español a partir del descubrimiento del continente. Los conquistadores y cronistas tuvieron que recurrir a las palabras de los nativos para nombrar las realidades desconocidas que se encontraron en un mundo exótico.
La utilización de palabras indígenas en el español empezó con el mismo descubrimiento: En el Diario del primer viaje de Colón ya aparecen voces taínas. Fernández de Oviedo, en su Historia general y natural de las Indias (1535-1557) necesita recurrir a más de 500 americanismos para describir la flora, la fauna y la etnografía del nuevo continente; y Bernal Díaz del Castillo en Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (a. 1575), usa más de ochenta. A menudo, estos americanismos se dieron a conocer en construcciones que recurrían a la disyunción (término indígena o palabra española): “ají o pimiento”, “reyes o caciques”, “canoa o barca de las que tienen los indios"…
Especialmente a partir de la independencia de los países americanos, se publicaron numerosos repertorios y diccionarios de americanismos, porque los lexicógrafos de estos países quisieron destacar la aportación de las lenguas indígenas al español. Sin embargo, mucho de esos términos no pertenecen al español general, sino que son localismos o solo los emplean hablantes indios; por otra parte, suelen referirse a herramientas o técnicas agrícolas y artesanas o a vestidos y costumbres locales.
En el español peninsular, aunque algunas palabras dan nombre a productos muy comunes (tomate, tabaco, chocolate...), la influencia ha sido más reducida, porque no existen muchas de las cosas que nombran los americanismos. En el Diccionario de Autoridades (1726-39) solo se incluían unos 150.

Los primeros indigenismos son de origen taíno, lengua de la familia arahuaca hablada en las islas de La Española y Puerto Rico. Los de este origen forman el grupo más numerosos de americanismos en español, porque fue con los hablantes de esta lengua con quienes se tuvo el primer contacto con la realidad del nuevo continente, y muchas de sus palabras, ya asumidas por los conquistadores, se extendieron al resto de América sustituyendo a las propias de otras regiones. Esto explica que sean mucho más numerosos los términos taínos que los nahuas o quechuas, a pesar de que su desarrollo cultural y político era muy inferior al de los mayas o los incas. Taíno es el primer americanismo aceptado por el español: canoa, que ya incluyó Nebrija en su Diccionario. Posteriormente se difundió a numerosas lenguas europeas.

Palabras de origen taíno o arahuaco son, además de canoa: cacique, maíz, batata, carey, enaguas (naguas), sabana, barbacoa, guacamayo, tiburón, yuca, hamaca, huracán, iguana, caimán, ají, ceiba, caoba, guayaba. Aunque suele citarse tabaco, el DRAE (2001) considera que es palabra árabe; quizá los conquistadores aplicaron el nombre de otra planta conocida a la que se encontraron en América (sería un americanismo por cambio de significado, no por origen).

De las lenguas caribes, habladas en la región de Venezuela y las Guayanas son: caimán, caníbal, loro, piragua, butaca, boniato, batea, mico, colibrí, papaya.

Del nahua o náhuatl, lengua hablada en la altiplanicie mexicana y la parte de América Central, proceden: aguacate, cacahuete, cacao, chocolate, hule, petate, petaca, jícara, tiza, tomate, chicle quetzal, coyote, mapache o el gentilicio azteca.

En la zona andina se encontraron nuevos animales y productos que eran desconocidos en el caribe y se recurrió a palabras del quechua o del aimara: alpaca, vicuña, llama, coca, guano, cóndor, mate (3), papa ‘patata’, pampa, carpa ‘toldo’, puma, chinchilla.

Del guaraní, hablado en la cuenca de los ríos que confluyen en el Río de la Plata, son los nombres de muchos animales y plantas de Brasil y Argentina, algunos de ellos conocidos en Europa: tapir, tapioca, mandioca, ñandú, jaguar o yaguar, yacaré, ananás, ñandú, ombú. También son de este origen términos como maraca o catinga.

Del mapuche o araucano tenemos: gaucho, poncho, o malón (‘ataque de los indígenas’ o ‘felonía inesperada’).

Los hablantes americanos podrán aportarnos muchas más palabras que utilizan habitualmente, y que proceden de lenguas amerindias, pero muchas de ellas no son comunes en otros países de habla hispana.

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