Pronunciación de la V

Cómo se pronuncia la v en castellano es un tema que levanta pasiones entre muchos hablantes de nuestra lengua.
La respuesta es muy sencilla: la v se pronuncia igual que la b, porque son las dos letras que sirven para representar el fonema /b/.

En castellano, ningún hablante nativo distingue de forma natural un supuesto fonema labiodental sonoro /v/. Sin embargo, las dudas nacen en la escuela, donde con bastante frecuencia se oye la falsa afirmación de que “nuestro idioma se escribe como se pronuncia” además de que el fetichismo de las letras hace creer que si en la escritura existe una v y una b, en la pronunciación también deberían existir. A este prejuicio ortográfico se añade el considerar prestigioso diferenciar fonemas que otros hablantes confunden ( y / ll , s / z). En el caso de la b y la v, el prestigio nace de una larga tradición erudita que ha tratado de crear en nuestro idioma la distinción que existe en otras lenguas (francés, italiano, inglés...)
Antes de continuar, conviene dejar claro que las lenguas son, ante todo, orales, como se puede deducir del hecho de que la misma palabra designe al órgano bucal que nos ayuda a modular los sonidos del habla y al sistema de comunicación. Las que no tienen hablantes son, en el mejor de los casos, lenguas muertas o artificiales. La escritura es sólo un sistema de representar lo que se habla y oye, para facilitar su transmisión en el espacio y el tiempo. Por esto, se puede afirmar que no tiene sentido discutir sobre cómo se pronuncian las letras: debería hablarse de qué letra representa cada sonido y pronunciación.

La tradición erudita comenzó en el Renacimiento, cuando Nebrija y otros estudiosos del latín describieron y diferenciaron las pronunciaciones de la v y la b en latín. A partir de ahí, muchos quisieron aplicar la buena pronunciación latina a la buena pronunciación castellana y se creó la falsa idea de que la v correspondía a un fonema propio y diferenciado de /b/.
Esta falsa idea la defendió la Real Academia Española desde su Ortografía de 1754 hasta la de 1911 a la vez que pedía a los maestros que inculcaran en los niños la pronunciación diferenciada de b y v.

En contra de esta pseudoerudición están las evidencias lingüísticas.
Según Navarro Tomás, la confusión entre la v y la b ya está en algunas inscripciones hispanorromanas y debía ser propia del latín hispánico, hasta el punto de que en Roma se burlaban de que los hispanos no distinguieran entre vivere (vivir) y bibere (beber). En la escritura medieval la b representaba el sonido bilabial oclusivo, y la v el bilabial fricativo; pero hacia el siglo XVI se perdió esta diferencia, identificándose una y otra en la pronunciación y representando ambas igualmente, como hoy vemos, los sonidos /b/ (oclusivo) y /β/ (fricativo).
Menéndez Pidal también destaca que, aunque el latín vulgar distinguía la pronunciación de b y v en posición inicial de palabra, se daban confusiones que propendían a favorecer la pronunciación bilabial como b.
Aunque los gramáticos de los siglos XV y XVI decían que b y v se pronunciaban de distinta manera, advertían que a menudo se confundían. Los del siglo XVII ya reconocen una confusión generalizada en la pronunciación y ortografía de las dos letras, porque se perdió la oposición fonológica de los sonidos bilabial fricativo (antigua v) y bilabial oclusivo (b). En todo caso, nunca fue un sonido labiodental, porque desde los orígenes el castellano tendió a evitar dicha articulación: sólo hay que fijarse en la eliminación de la f- inicial (también labiodental)
El Diccionario de Autoridades de la RAE afirmaba que “los españoles no hacemos distinción en la pronunciación de estas dos letras”, pero también que “es más connatural a nuestra manera de hablar la pronunciación de la b que la de la v” y en la definición de la V dice que “su pronunciación es casi como la de B; aunque más blanda, para distinguirla de ella...”

No deben temerse las confusiones en casos como vaca /baca; valido /balido; sabia /savia, etc. El contexto suele aclarar el sentido de la misma forma que en otros homónimos (presa, colonia, cerca, errar/herrar, honda/onda, etc.) y si no lo hace estaríamos en el mismo caso que con otros homónimos o parónimos (ojear / ojear / hojear, puya/pulla, olla/hoya, etc.)

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