Catalanismos en castellano

Los catalanismos son 'las palabras o giros lingüísticos procedentes del catalán que se emplean en otras lenguas'. También se llama catalanismo a 'las palabras y construcciones propias del castellano hablado en Cataluña, Valencia o Baleares y las que, en un momento dado, pueden emplear los catalanohablantes al expresarse en castellano'.
Aunque el Diccionario de la RAE no reconoce el sentido de 'préstamo de la lengua catalana' existen unos 700 catalanismos vigentes en castellano, además de otros muchos anticuados o en desuso. Esto demuestra la importante influencia que durante siglos ha ejercido el catalán sobre el castellano, a pesar de que es más frecuente insistir en la influencia inversa. Y es que la proximidad geográfica y las relaciones políticas y culturales han favorecido desde siempre el intercambio de léxico entre ambas lenguas.

En este artículo nos centraremos en las palabras que, procedentes del catalán, son de uso común en castellano, aunque tenemos en cuenta, al menos, dos dificultades. Una, el que, además de los préstamos directos, haya otros préstamos procedentes de terceras lenguas (francés, italiano, griego...) que entraron en el castellano a través del catalán; y dos, el hecho de que este idioma tuviera una evolución fonética con rasgos similares a los del occitano (o provenzal) y el francés hace surgir, a menudo, dudas sobre si un préstamo procede de una u otra lengua.

Quizá los préstamos catalanes más significativos son palabras relacionadas con la navegación, la geografía, el comercio y la pesca, por la primacía del comercio marítimo catalán en el Mediterráneo entre el siglo XII y el final de la Edad Media.
En cuanto a la navegación, hay nombres de embarcaciones (buque, bajel, bergantín, galera, nao, esquife...), partes o dependencias de ellas (antena, cofa, andarivel, balso, serviola...), maniobras y actividades (viaje, bojar, aferrar, empalmar, calafatear, amainar, encallar, zozobrar, al socaire...), tripulantes (capitán, timonel, maestre, contramaestre, bogavante, ‘remero’...).
En la geografía encontramos fenómenos atmosféricos (tramontana, jaloque, viento maestral, amainar...), accidentes geográficos (golfo, freo) o construcciones humanas (muelle ‘embarcadero’).
Palabras propias del comercio son: bala ‘fardo de mercancía’, mercería, mercader, oferta, granel, balance, peaje, pujar, cotejar, lonja, avería ‘daño en la mercancía’...
Y acerca de la pesca y animales marinos: palangre, calamar, anguila, jurel, rape...

La prosperidad artesanal catalana hasta el s. XVI e industrial a partir del XIX, ha favorecido la entrada en el castellano de catalanismos referidos a distintos oficios o al trabajo en general (artesano, obrador o faena). Relacionados con la indumentaria y lo textil: falda, faja, sastre, calceta, cortapisa ‘guarnición de tela’, brocado, guante, quijote ‘pieza del arnés’; con los metales y la orfebrería: metal, molde, crisol, ferretero, buril o esmalte; con la arquitectura: capitel, escayola, nivel o formalete; con las artes gráficas: imprenta, prensa, lardón, papel o, cartel; con el transporte: carreta, volquete o carruaje. Otros préstamos relacionados con distintas actividades son grúa, pantalla, pincel, cordel, dosel...

Como todo no va a ser trabajo o devoción cristiana (de donde proceden seo, sor o maitines), también hay catalanismos referidos al ocio: festejar, sardana, gresca, burdel, naipe, justa, volatería, cimbel o cohete.

Catalanismos pertenecientes al mundo natural son: bosque, follaje, palmera, boj, trébol, clavel, escarola, borraja, coliflor, caracol... En parte, relacionados con los anteriores, tenemos los referidos a los alimentos y la comida: convite, paella, confite, chuleta, ensaimada, butifarra, anís, dátil, manjar, coca ‘torta’, alioli... En el ámbito de la casa y lo doméstico, encontramos: barraca, escabel, frazada, picaporte, reloj, retrete...
Es curioso descubrir que existen muchas palabras procedentes del catalán que se aplican a personas de mala condición: bandolero, gandaya, forajido, orate, esquirol, panoli, pollastre ‘jovenzuelo’. En este apartado podríamos incluir la palabra forastero, que empezó teniendo un sentido peyorativo similar a charnego (catalanismo del siglo XX) y que del que aún no se ha desprendido totalmente.

Muchos catalanismos han pasado por nuestra lengua y después han dejado de usarse. Unos aún están en el DRAE con marca o no de desuso (oraje ‘borrasca’, bel ‘bello’, usaje ‘moda, uso’, jaquir ‘dejar’) y otros ni siquiera aparecen (tinel, vidriol, pebrel).
Quizá, dentro de unos años se encuentre en este caso uno de los catalanismos más utilizados por los españoles durante los dos últimos siglos: peseta.
Artículos relacionados:
Sobre nuestro artículo “Catalanismos en castellano”.
Lusismos en el español.
Americanismos en el español general.
Arabismos en el español de la agricultura y la jardinería.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

falda.
(Quizá del franco *falda, pliegue; cf. a. al. ant. faldan, plegar).

Anónimo dijo...

"peaje"

Joder...

Anónimo dijo...

Borraja, si no estoy equivocado es una palabra de origen árabe y se encuentra mas fácilmente en Aragón que en Cataluña, así que diría que llego al castellano a través del aragonés antes que del catalán.

Anónimo dijo...

Para mí que soy aragonés, algunas palabras como Seo o festejar las he oído habitualmente en casa, y cuando sales fuera te miran raro

Anónimo dijo...

He de discrepar. Por ejemplo, dices que el castellano "capitan" es un catalanismo, supongo que tomando del catalan la raiz "cap", pero entonces supongo que tambien hay catalanismos en el ingles ("captain") o en el frances ("capitaine"). Incluso, dado que en el frances existe el mismo "cap" ("proa" o incluso "cabeza" en "armado de pies a "cap") con un sentido muy similar al usado en catalan, el frances sin duda tiene catalanismos. ¡Y aun diria mas! ¡El latin tiene catalanismos! al fin y al cabo, la raiz "cap" es bastante comun en latin: "caput" (cabeza), "capito" (cabezon) entre otros ejemplos.

No se si ves por donde voy... Puede que haya palabras similares entre el catalan y el español. Incluso puede que haya palabras en español que vengan del catalan (peseta, sin ir mas lejos), pero con la influencia que ha tenido Cataluña en la Historia (escasa, hay que afrontarlo) lo mas probable es que esas coincidencias se den porque el catalan y el español se ven influenciadas a la vez por una tercera lengua o porque es el catalan el que ha tomado algo del español (o castellano, al gusto).

Anónimo dijo...

¿Y capicúa, que es la más evidente?