Bilingüismo y diglosia

El bilingüismo y la diglosia son dos fenómenos que ha descrito la Sociolingüística al estudiar la situación de las lenguas en una sociedad.
Es muy frecuente que exista más de una lengua en una comunidad, y que sus habitantes las conozcan y utilicen habitualmente. Aunque puede haber más de dos lenguas en contacto, lo habitual es que solo sean dos las más generalizadas. Si no fuera así, hablaríamos de plurilingüismo y poliglosia.

BILINGÜISMO, según el Diccionario de la RAE, es el ‘uso habitual de dos lenguas en una misma región o por una misma persona’. Como vemos, aunque el bilingüismo puede ser individual o colectivo, aquí nos interesa el bilingüismo colectivo o bilingüismo social.
El verdadero bilingüismo se da cuando en una sociedad, cualquier persona puede utilizar una u otra lengua, sin que su elección esté condicionada por un desigual conocimiento de ellas, por normas legales o sociales, por connotaciones de mayor o menor prestigio, o por la finalidad comunicativa que pretende. Es una situación muy inestable, porque la gran cantidad de condicionantes (individuales y colectivos) suelen empujar hacia la preferencia de uso social de una de las lenguas.

DIGLOSIA es una situación lingüística estable que se da en una sociedad en la que existen dos lenguas, o dos variedades, con funciones comunicativas y prestigio social diferenciado.
Charles Ferguson definió la diglosia como la situación en la que, sobre la variedad primaria de una lengua, utilizada en la conversación diaria, existe otra variedad superpuesta, muy codificada y con gramática compleja, que tiene una importante tradición literaria y que se aprende en la enseñanza formal. El rasgo más importante de esta situación diglósica es la especialización funcional de cada variedad: según la situación comunicativa, sólo es aceptable el uso de una u otra, en función del lugar, el nivel social y cultural de los interlocutores o el tipo de mensaje transmitido.
La definición de Ferguson partía de la situación del griego y del árabe, en los que hay dos variedades de una misma lengua.
En Grecia se habla un griego moderno y popular (demotikí), fruto de la evolución lingüística y de la influencia de otras lenguas a través de la historia que ha dado lugar a variedades dialectales. En cambio, en la Administración, la Universidad, los medios de comunicación y en situaciones formales o solemnes, se emplea un griego culto y arcaizante, relacionado con el griego clásico (katharevousa). No obstante, este dualismo lingüístico-formal está roto, porque el demotiki es utilizado por algunos grandes escritores y en la escuela, lo que ha favorecido el intercambio de elementos lingüísticos entre las dos variedades y difuminar los límites funcionales.
En los países del mundo árabe, se da un árabe clásico o formal, denominado al-fusha, y reservado para la religión y la lengua escrita, junto al árabe dialectal propio de cada país o región, que es fruto de la evolución natural y las influencias de otras lenguas cercanas.

Según Charles Ferguson, hay 9 rasgos en la diglosia con variedades de una misma lengua:
1- Función: Hay un reparto estricto de las funciones entre la variedad A (usos formales) y la variedad B (uso familiar y coloquial).
2- Prestigio: La variedad A es mucho más prestigiosa, hasta el punto de que los hablantes nieguen el verdadero uso frecuente de la variedad B.
3- Herencia literaria: Se usa la variedad A para las principales obras literarias, y la B sólo aparece en literatura menor o subliteratura.
4- Adquisición: La variedad B es la lengua materna y sufre procesos de evolución y variación naturales, mientras que la variedad A se aprende mediante la enseñanza formal y permanece invariable.
5- Estandarización: La variedad A dispone de diccionarios, gramáticas, tratados de pronunciación, etc que permiten su estudio formal, mientras que la variedad B suele carecer de ellos, lo que puede impedir su estandatización.
6- Estabilidad: las situaciones diglósicas se mantienen estables durante siglos, aunque en algunos momentos pueden producirse tensiones.
7- Gramática: La de la variedad a es más compleja y elaborada y puede tener categorías y flexiones que en la práctica pueden no existir en la variedad B
8- Diccionarios: Ambas variedades comparten el mismo vocabulario, pero hay variaciones en el significado y en el uso. Hay cultismos y tecnicismos pertenecientes a la variedad A, que no existen en la B. Por el contrario, esta es tiene un vocabulario más rico para referirse al ámbito doméstico y es más permeable a los neologismos.
9- Fonología: Los sistemas fonológicos de A y B pueden variar. En griego son muy parecidos, pero el del alemán de Suiza difiere mucho del alemán normativo.

Fishman amplió el concepto de diglosia a la situación que se da en una sociedad con dos lenguas diferentes, en las que cada una tiene funciones específicas, y lo diferenció del bilingüismo (dos lenguas utilizadas en todas las situaciones comunicativas).

Dos lenguas en contacto pueden dar lugar a tres situaciones, en función del bilingüismo y la diglosia:
1- Bilingüismo y diglosia. Es una situación frecuente en la que una lengua con prestigio se corresponde con las clases sociales altas y otra lengua, con menor prestigio es hablada por las clases inferiores. Por ejemplo, en Paraguay, a pesar de que más de la mitad de la población es bilingüe, el español es la variedad alta (la de mayor uso en actos oficiales y a veces la única que domina la élite social) y el guaraní queda para situaciones de menor relevancia social.
2- Bilingüismo sin diglosia. Es una situación muy poco estable, porque la sociedad tiende a prestigiar o primar el uso de una de las dos lenguas. Es el caso de niños bilingües, por estudios o familia, o de trabajadores emigrados. Pero, en este caso, a medida que se integran en la sociedad receptora, amplían el uso de la lengua mayoritaria incluso con otras personas de su mismo origen.
3- Diglosia sin bilingüismo. En sociedades muy desiguales, en las que lengua de un grupo selecto y poderoso no se corresponde con la de la población general, y la relación entre ambos grupos sólo es posible a través de traductores. Es el caso de las sociedades coloniales, en las que los gobernantes hablaban la lengua de la metrópoli mientras que el pueblo seguía hablando las lenguas indígenas.
No parece posible una situación sin diglosia ni bilingüismo. Sólo podría darse, teóricamente, en una pequeña comunidad sin diferencias sociales. Pero rápidamente aparecerían esas diferencias y la lengua adquiriría una función identificativa del grupo o estatus social.

Artículos relacionados:
Sobre "Catalanismos en castellano"
El español en el Sáhara Occidental
El español en Estados Unidos
Falsos amigos ingleses

1 comentario:

Cristina Velázquez dijo...

Mi nombre es Cristina Velázquez y quiero invitarlo a participar de una de mis iniciativas denominada "Tu Blog en mi Blog"
http://www.tublogenmiblog.blogspot.com/

Un espacio en donde cada uno de los “creativos” que en algún momento decidieron compartir, a través de un blog, sus ideas, reflexiones, conocimientos, y los de otras personas, puedan contar el por qué de esta iniciativa, qué los motivó a hacerlo, la experiencia, anécdotas y vivencias.

A la fecha, hay 400 publicaciones, con contenido educativo, presentadas por sus autores.

Espero que le interese la propuesta de contarnos, a través de una entrada, acerca de su Blog
Cordialmente
Prof. Cristina Velázquez
http://www.cristinavelazquez.blogspot.com