Sustantivos femeninos terminados en -o

Los pocos sustantivos femeninos que terminan en –o, tienen orígenes diversos:

1- Sustantivo patrimonial: El único es mano y posiblemente la excepción se haya conservado porque se opone al masculino pie y la consideremos, como a la cabeza, una hembra creadora de nuevas realidades.
Sin embargo, a lo largo de la historia de la lengua, han entrado nuevos sustantivos femeninos en –o.

2- Préstamos antiguos del catalán: nao y seo.

3- Sustantivos cultos: Los cultismos femeninos en –o siempre han estado sometidos a la fuerza analógica de los masculinos en –o: la eco, la método o la cartílago terminaron siendo masculinos: el eco, el método y el cartílago:
“Al vislumbrar de la modesta luna le responde la eco solitaria.” (L. Fernández de Moratín, Poesías completas, 1778-1822).
“...lo cual se hará escriviendo con la método i términos devidos a cada cosa”. (Juan de Robles, El culto sevillano, 1631).
Otros sustantivos cultos, como caligo, virago o libido, resisten como femeninos, aunque el primero no esté recogido en el DRAE con ninguna de los dos significados que hemos encontrado, el segundo vacile en cuanto al género por su propia significación de ambigüedad sexual y el tercero genere, como ya vimos, numerosos errores:

“Lo oculto de Dios, según el lenguaje del libro del Éxodo, está representado en aquella nube densa y oscura, es decir, en la caligo”. “El ocultamiento luminoso de Dios...” José M. Moraga Esquivel).
“La caligo beltrao es una mariposa de las selvas brasileñas, que alcanza los 18 centímetros de envergadura alar.” (
Animalandia, acceso 21-10-2009)
"La haitiana era una mulata auténtica; un virago color chocolate". (La Venus mecánica, José Díaz Fernández, 1929).
"Cuando el germano de estos siglos se ocupa en idealizar la mujer, imagina la walkiria, la hembra beligerante, virago musculosa que posee actitudes y destrezas de varón". (Artículos, Ortega y Gasset, 1917-33)
4- Acortamientos coloquiales: Resultados de acortamiento o abreviación de palabras compuestas. Unas mantienen el género con conciencia etimológica: la moto ‘motocicleta’, la foto ‘fotografía’, la eco ‘ecografía’ (no incluida en el DRAE). Pero en otras no se conserva el sentimiento etimológico: radio, dinamo, magneto, polio ‘poliomielitis’.
Las personas con poca cultura pueden considerar, por analogía, estas palabras como masculinas y crear un vulgarismo con prótesis de a-. Un sintagma del tipo "una moto", "alguna moto" lo segmentan como "*un amoto", "*algún amoto" y, a partir de ellos, forman: *el amoto, *el afoto, *el arradio...

5- Los nombres de letras: Presuponen el apelativo “la letra”: la o, la ro ‘decimoséptima letra griega’.

6- Sustantivos de género común referidos a mujeres: la testigo, la soprano, la miembro...
Un caso especial son los nombres de oficios considerados tradicionalmente propios del hombre, cuando se aplican a las mujeres. Aunque actualmente existe la tendencia a usar la forma femenina en –a para referirse a las mujeres, no es extraño encontrar la medico, la abogado, la ingeniero... En otras profesiones y cargos (especialmente militares) predomina la forma común en –o y es extraño encontrar la forma en –a: la sargento, la cabo, la soldado...

7- En los nombres propios de ciudades, regiones, empresas, entidades, organizaciones, etc. en los que sobreentiende el nombre común: la Toledo misteriosa, la Texaco, la Metro, la NATO, la Gestapo...

En resumen, se puede decir que los pocos femeninos en -o que han entrado en la lengua española son de poco uso y suelen vacilar en cuanto a su género.

Artículos relacionados:
Sustantivos masculinos terminados en -a.
Otros sustantivos masculinos con -a final.
Sobre las palabras libido y lívido.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo una duda trascendental.
¿El diminutivo de mano es manito, o manita?

Esopo dijo...

Son correctas ambas formas: la manito o la manita.
Manito es la forma habitual en la mayor parte de América y responde a la forma regular porque en los diminutivos se suele mantener la vocal final del sustantivo, independientemente de su género gramatical: el mapita (el mapa), la motito (la moto).
Manita es la forma habitual en España y México. Se corresponde con el género gramatical del sustantivo mano, y no con su vocal final.