Palabras e ideas. La hipocognición

El lenguaje modela el pensamiento humano y, quizá, cuando el hombre adquirió la capacidad lingüística pudo llegar a ser hombre y dejar de ser un animal irracional.
Sólo podemos pensar a través de las palabras que poseemos. Por esta razón, se puede afirmar que nuestro pensamiento es más rico cuantas más palabras dominemos y de más formas podamos expresarlas.
Pero también es verdad que para ideas o realidades nuevas es imprescindible crear o utilizar nuevas formas de decir. Una de las primeras tareas de cualquier inventor o descubridor es nombrar lo nuevo: es una forma de tomar posesión de ello. Si no fuera capaz de encontrar (con mayor o menor acierto) la palabra que lo nomine, habría que pensar que no tiene ni idea de lo que ha inventado o descubierto.

Cuando alguien dice que le faltan palabras para expresarse, lo que suele faltarle son las ideas. O al menos una idea clara que pueda expresarse en una palabra (o frase corta) y que enmarque todo lo que nos interesa exponer. Esta idea clara facilitará la creación de un discurso coherente y eficaz que transmita nuestro pensamiento.
La falta de ese marco recibe el nombre de hipocognición.
Según George Lakoff, la idea de hipocognición procede de los trabajos realizados por el antropólogo Bob Levy en Tahití durante los años cincuenta.
Levy observó que había muchos suicidios en Tahití y trató de encontrar una respuesta a este hecho. Los tahitianos carecían del marco conceptual de la pena, porque no la consideraban una emoción normal, a pesar de que a menudo la experimentaban. Al no disponer del concepto de pena, no había un discurso verbal para expresarla, ni rituales asociados a ella, ni alivios individuales o colectivos. Esto debía de convertirse en un callejón sin salida para muchas personas, que terminaban suicidándose.

Quizá sea por esto por lo que la Psicología recomienda hablar de los problemas, darles forma verbal para moldearlos en nuestra mente, dominarlos con palabras, dejar escapar parte de la presión que acumulan en nuestra cabeza, compartirlos con los demás.