Halla, haya o aya

Es frecuente la confusión ortográfica entre haya, halla y aya, porque la mayoría de los hispanohablantes las pronuncian /áya/ y las convierten así en palabras homófonas, porque la h- es muda (salvo en algunos lugares donde se conserva su aspiración) y está muy extendida la pronunciación yeísta, que anula la distinción entre los fonemas /y/ y /ll/.
Veamos las diferencias y usos de las tres formas.

HALLA:

Es la tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo hallar. Significa ‘encontrar’, ‘descubrir’, ‘ver, observar’, ‘entender tras una reflexión’, ‘estar (presente o en cierto estado)’.
Podemos asegurarnos de que debe escribirse halla, si:
a.- Puede sustituirse por la forma sinónima [se] encuentra, pero nunca por [se] encuentre.
b.- Las formas resultantes de cambiar persona, tiempo o modo verbal, siguen teniendo el lexema hall- y pertenecen al verbo hallar: yo hallo, nosotros hallamos, tú hallabas, ellos hallaron...
“El que guarda, halla” (El que guarda, encuentra. Vosotros guardáis y halláis, o encontráis).
“La cuestión planteada se halla resuelta en nuestra Ley.” (Se encuentra resuelta, está resuelta).
“El hombre se halla en medio de la plaza” (Se encuentra, está presente. Nosotros nos hallamos en medio de la plaza).
“Tras dos semanas de navegación, Elcano halla una isla” (Encuentra o descubre. Elcano halló una isla).
HAYA:

En esta forma ortográfica coinciden dos formas verbales, dos sustantivos comunes y un topónimo:

1- Forma de presente de subjuntivo del verbo haber, para la 1ª y 3ª persona del singular. Su etimología es habĕam o habĕat y, en estos casos, nunca es sinónimo de [se] encuentra (del verbo encontrar [se]).
Puede ser el verbo principal en presente o el auxiliar en el pretérito perfecto de subjuntivo y en perífrasis verbales.
“No puedes alejarte de donde haya gente”. “Por muchos cambios que haya, esto no se moverá”. (Principal en pres. subj.)
“Esperemos que Luis haya encontrado trabajo”. “Cuando lleguemos, tal vez, haya muerto”. (Auxiliar de p.p. subjuntivo)
“Se habla con quien haya que hablar”; “No se trata de que el lexicógrafo haya de ignorar o desestimar la etimología”. (Auxiliar en perífrasis)
2- Sustantivo común femenino que nombra un tipo de árbol y a su madera. Etimológicamente procede de fagĕa y en su evolución fonética ha perdido la f- inicial y la g se ha palatalizado por influencia de la yod procedente de ĕ (e breve).
“Está escondida bajo el haya frondosa”.
“El mástil debe ser de una madera resistente, como el fresno o el haya”.
3- Según el DRAE, también corresponde a un antiguo sustantivo femenino, derivado del subjuntivo del verbo haber, que significa ‘donativo que en las escuelas de baile español hacían los discípulos a sus maestros’.

4- Topónimo: La Haya, forma castellana de la ciudad holandesa Den Haag. En este caso, se escribe siempre con mayúscula y, como excepción a la regla general, precedida del artículo La:
“Fueron en coche de Rotterdam a La Haya.”
“España ha aceptado la adhesión de Marruecos al Convenio de La Haya.”

OBSERVACIÓN:
Uno de los casos más frecuentes de confusión entre los verbos haya y halla, es cuando van seguidos de un participio que puede funcionar también como adjetivo y exista un sujeto masculino singular:
“Cuando el dinero se haya depositado en el banco, podrá recibir la compensación”. (Haya es el auxiliar haber en el pretérito perfecto de subjuntivo del verbo depositar. Si cambiamos el sujeto de la pasiva refleja por otro sustantivo femenino, o plural, el participio se mantiene invariable: “Cuando la mercancía se haya depositado...”).
“Cuando el dinero se halla depositado en el banco, lo creemos asegurado”. (Halla es del verbo hallar y puede sustituirse por encuentra, está: “Cuando el dinero está depositado / se encuentra depositado...”. Si el sujeto fuera un sustantivo femenino, o plural, el adjetivo concordaría con él: “Cuando la mercancía se halla depositada en el almacén...”).
AYA:

Es un sustantivo común femenino que se refiere a ‘la mujer encargada de criar y educar a los niños y jóvenes de las familias acomodadas”. Es una palabra sin vitalidad, que solo aparece en novelas de época o textos arcaizantes. Actualmente las mujeres que cuidan a los niños se llaman niñeras o tatas o chachas, (aunque estas dos últimas palabras tienen connotaciones clasistas).
El aya lleva de la mano al niño”.
“A la niña la cuidaba un aya simpática y joven”.
También podemos encontrar así las formas anticuadas del sustantivo haya ‘árbol’ (Dic. Autoridades. 1726); la forma verbal haya (“No me han prestado cosa que aya vuelto.” Quevedo, 1610)

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