Señales de unión entre personas.


Hay señales de unión que se expresan mediante el lenguaje no verbal e indican la existencia de una relación personal entre quienes participan en ese acto comunicativo. Entre la señales de unión la más obvia es la proximidad corporal.
Las personas vivimos en sociedad y, generalmente, evitamos la soledad. No sólo la evitamos por interés personal, sino porque socialmente está castigada. Para evitar que puedan penalizarnos, tratamos de mostrar señales de unión que indiquen que mantenemos relaciones con los demás.

La relación social empieza con la presentación y, a través de encuentros sucesivos, va aumentando el intercambio de información personal. Siempre resulta desconcertante que en un primer encuentro alguien nos cuente su vida y la de su familia. Al consolidarse la relación se reducen las señales formales: el nombre se hace más familiar (del “señor López” podemos pasar a “Manuel” o incluso a un apodo que no sea ofensivo); pueden desaparecer el apretón de manos o los besos de saludo y reservarlos para los encuentros tras una separación prolongada; los periodos de silencio se alargan sin sensación de incomodidad y sin necesitar llenarlos con comunicación fática; las charlas pueden ser más ligeras y relajadas y no hay tanta necesidad de intercambiar anécdotas personales.
Lo más característico de que se ha pasado de una “etapa de conocimiento” a una “relación consolidada” es que las personas participantes pueden comportarse como si no se conocieran: algunas falsas parejas que intentan hacerse pasar por parejas estables, pero se delatan por mostrar exageradas señales de unión y amabilidad: caminan muy abrazados, se hablan, sonríen y besan demasiado, parecen exhibir una falsa alianza de matrimonio...
Algunas personas buscan falsas uniones para aumentar su estatus social o para ocultar situaciones mal vistas socialmente: mencionar o dejarse ver con alguien importante realza o aumenta nuestra valoración social; una joven sin novio puede salir con su hermano para simular que tiene pareja; algunas personas llegan al matrimonio con el único fin de ocultar una homosexualidad clandestina o de crear una señal de unión con, en teoría, corresponde a personas con éxito.

Las señales directas de unión son el contacto o proximidad corporal, gestos compartidos e intercambios verbales.
Algunas señales de unión son indirectas y pueden percibirse en presencia de los participantes (cama de matrimonio, compartir una mesa e incluso el mismo plato de comida, etc.) o en su ausencia (fotografías, anillos de bodas, libros dedicados, etc.).

Artículos relacionados:

¿Afecto, erótica o poder?
Gestos y mentiras
Tipos de gestos

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Le quería decir al autor del artículo que los homosexuales, afortunadamente, ya no tenemos que casarnos con alguien a quien no queremos para ocultarlo. Ya nos casamos (y nos divorciamos, o nos "arrejuntamos", o nos hacemos pareja de hecho) con quien nos da la gana. Incluso, a veces, nos quedamos solteros.
Un saludo,
Sara.

Esopo dijo...

Sara:
En el artículo no se habla de la situación legal ni social de los homosexuales, y mucho menos se hace una valoración ideológica o moral.
Se ofrecen algunos ejemplos en los que las personas pueden buscar "falsas uniones" por aparentar lo que no se es. En el caso concreto al que te refieres el texto dice que "algunas personas llegan al matrimonio con el único fin de ocultar una homosexualidad clandestina."