Meridionalismos fonéticos del español

En America están documentados desde el siglo XVI gracias al hallazgo de cartas escritas por andaluces establecidos en las Indias Occidentales.

Yeísmo:
Es la pronunciación del fonema lateral palatal /ll/ como fonema palatal central /y/. Este fenómeno ya estaba detectado en el mozárabe y se pronunciaba yengua, ‘llengua’ . En el Reino deToledo, en el siglo XIV también se daba el yeísmo en el interior de la palabra y era propio del habla rústica y de los moriscos. La confusión de los dos fonemas dio lugar a ultracorrecciones: aller ‘ayer’, desmallo ‘desmayo’, etc. Con el final de la Reconquista, el fenómeno se extendió a Andalucía y, de ahí, pasó a América con los primeros conquistadores que eran mayoritariamente andaluces. Puesto que la pronunciación central es más cómoda y sencilla que la lateral, el yeísmo se contagió a personas con mayor rango social.
Omisión o neutralización de la -r y la -l implosivas:
La omisión o confusión de estas consonantes en posición final de sílaba o palabra se ha documentado en España desde el siglo XII. En América suele encontrarse en las zonas costeras y de las islas del Caribe y más raro en las regiones interiores. Es más frecuente la pronunciación de /-r/ en lugar de /-l/ (argo, úrtimo) que la inversa (calbón, amol) aunque esta es la forma predominante en la región antillana. La pérdida de estas consonantes puede darse en todas las zonas que las confunden. Incluso se produce la vocalización en [i], ya documentada en Lope de Rueda, que se oye en Canarias, Murcia, Andalucía y en Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico y Colombia (poique ‘porque’, taide ‘tarde’, vueivo ‘vuelvo’)
Aspiración o pérdida de -s implosiva:
En amplias zonas de América, la aspiración o pérdida de la -s en final de sílaba o palabra es propia del habla popular, pero en el habla culta se conserva articulada con tensión o semiaspirada. En el siglo XVI se encuentran ejemplos de [h] (h aspirada) que se representan con ‘s’, porque se veía como una variante articulatoria. Hacia 1575 hay omisiones totales, ultracorrecciones y las asimilaciones de -s en -r son frecuentes: los reyes > ‘lo reyes’.
Relajación de la -d- intervocálica:
Era manifiesta desde finales del siglo XIV en las desinencias verbales: -ades> -áis. Se propagó a otros casos en textos descuidados o vulgares, y a principios del XVIII en Madrid es corriente la supresión de la -d- en la terminación de los participios trisílabos o tetrasílabos de la primera conjugación, pero no en los bisílabos (quedao, amao, dado) ni en los sustantivos (soldado). La -d- ya se encuentra omitida en textos de Lucas Fernández y Gil Vicente (maldá, Navidá). Como en todos los casos de duda, se producían ultracorrecciones que demuestran la existencia del fenómeno: Sant Hosed, ‘San José’.

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