"El más acá" procede de "el más allá"

Lo que haya tras la muerte se denomina eufemísticamente el más allá, un superlativo absoluto que expresa la imposibilidad de que haya algo más lejano que lo posterior a la muerte. El antónimo de este ámbito desconocido, lo encontramos en el Diccionario de la Real Academia Española, en la segunda acepción del adverbio acá: “en este mundo o vida temporal, en contraposición a lo ultraterreno”.
Pero es frecuente que este sentido sea expresado con la construcción el más acá, que sólo puede explicarse por razones expresivas: el paralelismo con el más allá, marca una fuerte oposición entre ambos mundos, pero con un sentido que puede ser humorístico a la vez que expresa cierto descreimiento religioso.
El mundo de ultratumba puede situarse en el más allá, en el lugar más alejado del lugar en que nos encontramos nosotros. Nuestro mundo, el de los vivos está acá, nosotros estamos en él. La expresión el más acá (como se puede apreciar en los siguientes ejemplos) no pretende ser un superlativo absoluto referido a ‘lo más cercano’ sino al mundo e intereses de la vida:

“Si tanto le gusta la vida en el más allá, ¿por qué no se va de una vez al más allá y nos deja tranquilos en el más acá?” (Jaime Bayly, Los últimos días de “La Prensa”).

“...y nosotros en el más acá muertos de risa en la orilla del mantel,...” (Guillermo Cabrera Infante, Tres tristes tigres).

"El Mundial del 58. Los Estados Unidos lanzaban un satélite a los altos cielos: la nueva lunita giraba en torno a la tierra, se cruzaba con los sputniks soviéticos y no los saludaba. Y mientras las grandes potencias competían en el más allá, en el más acá comenzaba la guerra civil en el Líbano, Argelia ardía, se incendiaba Francia..." (Eduardo Galeano, El fútbol. A sol y sombra).


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