El sistema Braille.

Actualmente, las personas ciegas tienen acceso a los textos escritos gracias al sistema braille de lectura táctil, creado por Louis Braille en 1823.

Al parecer, fue un ciego árabe llamado Al-Amadi, en el siglo XIII, el primero que utilizó un sistema de lectura táctil para poder reconocer los libros que vendía.
A principios del siglo XIX, el militar francés Charles Barbier creó un sistema basado en puntos y rayas en relieve para que los soldados pudieran descifrar por la noche los mensajes. Era la llamada "escritura nocturna". Se basaba en representar cada carácter con una combinación de entre dos y doce puntos. Posteriormente trató de convertirlo en un sistema para que pudiera ser utilizado por las personas ciegas. y lo presentó en el colegio de la Institución Real para Niños Ciegos de París, donde se encontraba interno Luis Braille, que había perdido la vista a los tres años.
Hasta entonces, la mayoría de los métodos de lectura para ciegos se basaban en textos con grandes letras en relieve, por lo que el tamaño que alcanzaban los textos era un problema importante.

El destino de la mayoría de los ciegos, a lo largo de la historia, había sido la mendicidad y la marginación. Braille pensaba que el acceso a la cultura y la comunicación escrita era el mejor medio para evitar la marginación: "El acceso a la comunicación en su sentido más amplio es el acceso al conocimiento, y eso es de importancia vital para nosotros si no queremos continuar siendo despreciados o protegidos por personas videntes compasivas. No necesitamos piedad ni que nos recuerden que somos vulnerables. Tenemos que ser tratados como iguales, y la comunicación es el medio por el que podemos conseguirlo”.

Braille partió del sistema de Barbier para desarrollar, en 1823 un nuevo método de lectura basado en la combinación de seis puntos. No se trata de un lenguaje específico, sino de un alfabeto que representa las letras, los números, los signos de puntuación, símbolos científicos y matemáticos, notas musicales...
La virtud del sistema inventado por Braille fue su sencillez y manejabilidad. Consiste en celdas de seis puntos (dos de ancho por tres de alto), de los que algunos están en relieve. El número y distribución de los puntos marcados indica el símbolo representado. Se utilizan 64 combinaciones básicas y para ampliar las posibilidades se utilizan signos diferenciadores antepuestos. En el braille español, las letras minúsculas, muchos signos de puntuación y algunos otros signos se codifican en una sola celda, pero las mayúsculas y los números se señalan con otra celda antepuesta. Por ejemplo, los diez números (del 1 al 0) se forman utilizando las primeras letras del alfabeto ( a – j ) precedidas de la combinación de “prefijo numérico”.

Cuando el braille se adapta a idiomas que no utilizan el alfabeto latino, como son el griego, el ruso, árabe o chino, las letras se representan según cómo se transcriben al alfabeto latino. En el caso de su adaptación al japonés y al coreano, se han tenido que reasignar todas las combinaciones para adaptarlo a las pecualiaridades de esos idiomas.

Actualmente, la Tiflotecnología se encarga de estudiar la forma en que se pueden adaptar para los ciegos o personas con problemas de visión los desarrollos técnicos y tecnológicos: equipos y programas informático, impresoras de braille, telelupas, sintetizadores de, braille hablado, etc.
De esta forma, se ha podido actualizar con los nuevos signos incorporados en la escritura con tinta o en la informática. Existen comisiones de expertos que proponen las combinaciones y procuran su difusión.

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