Significados de adefesio

Actualmente la palabra adefesio define lo que es extravagante, ridículo o muy feo, pero originariamente se refería a hablar inútilmente o decir algo sin provecho, y más tarde a los despropósitos o disparates que se podían decir.
Esta primera asociación a verbos de habla tiene su explicación en el origen de la palabra, que está en el título de la Epístola ad Ephesios de San Pablo, aunque la forma en que alude a él no resulta tan clara: mientras que la Academia, en su Diccionario, afirma que alude a las penalidades que pasó el santo en Éfeso durante su predicación, Gonzalo Correas lo relaciona con la inutilidad y el despropósito (entendido como ‘inconveniente’) de su predicación en Éfeso, donde pocos se convirtieron al Cristianismo y los idólatras terminaron expulsándolo de la ciudad:
“Es hablar adefesios. Cuando lo que se habla no es con fruto. Adefesios se corrompió de ad efesios, a los de Efeso, a quien escribió San Pablo, y porque fueron pocos los convertidos a la fe, a causa de la ceguedad que tenían con el insigne templo de Diana y otras hechicerías gentílicas. Dicen acá adefesios cuando se habla con quien no entiende y del mismo que habla sin fruto y a despropósito” (Gonzalo Correas, “Vocabulario de refranes y frases proverbiales”, 1627)
Según esta definición, se trataría originariamente de una expresión adverbial con el significado de ‘inútilmente’ y tendría su correspondencia, tanto formal como semántica, con la más coloquial “hablar a las paredes”, que resulta absurdo por inútil. Con este valor adverbial lo encontramos en el Viaje de Turquía de Cristóbal de Villalón, 1557, anterior al Vocabulario de Correas. (ejemplo 1)
Muy pronto se interpretó la expresión adverbial como objeto directo del verbo que le precedía y tomado por un sustantivo que significaba ‘dicho absurdo o inútil’. (ejemplo 2) Ya convertido en sustantivo, pudo adquirir el significado que también le da Correas: ‘el que habla sin fruto y a despropósito’. El Diccionario Histórico de la Real Academia considera que también se ha utilizado como adjetivo, con el significado de ‘extravagante’. (ejemplo 3)

Aunque la expresión original suponía una crítica tanto para quien hablaba (que no se daba cuenta de la inutilidad de sus palabras) como para los destinatarios (que por desinterés o falta de entendimiento no valoraban la conveniencia de lo dicho), muy pronto se eliminó la connotación negativa referida a éstos y adefesios se centró en la idea de ‘dicho extravagante, ridículo, absurdo, disparatado’. “Responder adefesios” es hacerlo con disparates que no corresponden a lo preguntado, sea por burla o por falta de entendimiento. (ejemplos 4)

Como del dicho al hecho hay poco trecho, la expresión pasó de los verbos de habla a los verbos de acción: se podía pelear, visitar o vestir adefesios, es decir, sin responder a la lógica ni a la conveniencia. (ejemplo 5)

Con el verbo vestir, volvió a tomarse adefesios como un sustantivo, lo cual fue fácil porque ya existía aplicado a lo que se dice y porque vestir y hablar con formas de expresarse que tienen la posibilidad de resultar ridículas o inapropiadas. Los adornos inútiles y los trajes ridículos y extravagantes por no resultar apropiados a la ocasión o estar pasados de moda empezaron a ser llamados adefesios. (ejemplos 6)

De aquí, por un proceso de metonimia, tan frecuente en la lengua española, fue sencillo extender el uso de la palabra para aplicársela despectivamente a la persona que viste de forma ridícula o extravagante. (ejemplos 7)
Con esta idea de fealdad y anormalidad, el uso de adefesio, (aplicado a la persona) no se limitó a señalar su vestuario y amplió su referencia al aspecto físico para designar a las personas muy feas o monstruosas. (ejemplos 8).

Creemos que adefesio significó antes las prendas ridículas que la persona que las usa. Sin embargo, los diccionarios de la Real Academia Española recogieron la acepción de ‘la persona ridícula o extravagantemente vestida’ (1852), antes que la de ‘traje, prenda de vestir o adorno ridículo y extravagante’ (1884). A partir de 1914, la referida a la persona se amplió para referirse a cualquiera de ‘exterior ridículo y extravagante’ (por el vestuario, los adornos o el propio aspecto físico)

En el Banco de Datos de la RAE, la expresión hecho un adefesio aplicada a un persona que resulta ridícula la encontramos por primera vez en obras de Galdós (ejemplos 9). Seguramente este autor la recogió del habla popular, que pudo crearla de forma similar a hecho un eccehomo, expresión mucho más antigua, que salió de la iglesia para aplicarla a la persona herida de aspecto lastimoso. (“Llevara una tunda de azotes que me dejara el maestro hecho un ecce homo”, Narváez de Velilla, Diálogo intitulado el capón, 1597):

El significado ha seguido ampliándose y puede denominarse adefesio a todo lo que resulta muy feo, pero es especialmente frecuente aplicado a obras que pretenden ser artísticas (música, pintura, literatura arquitectura...), pero resultan muy malas o feas. (ejemplos 10)

Derivados de adefesio, algunos diccionarios de la RAE (Dic. Manual de 1983 y 1989), incluyen los barbarismos o vulgarismos adefesiero, adefesieramente y adefesioso que se dan en algunos lugares de América.

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

UN BLOG MUY MUY INTERESANTE. VISITARE A MENUDO UN SITIO QUE APORTA TANTO

FxsI dijo...

Tego entendido que la palabra 'adefesio' viene del nombre latino de una carta de san Pablo recibida en el Nuevo Testamento bíblico: la 'carta a los efesios', o 'epistola ad ephesios'.

Dicha carta, a juico de quienes la conocen, adolece de falta de orden lógico y aun de traición a la gramática, quizá por falta de dominio de Pablo sobre su apasionado temperamento.

Si esto es cierto, el primer adefesio de la historia fue precisamente la carta ad-efesios.