Hablar y callar en el refranero.

Numerosos refranes y sentencias aconsejan ser cautelosos a la hora de hablar y previenen contra los perjuicios de hablar de más y aconsejan saber escuchar, callarse en el momento oportuno o guardar silencio. Como decíamos en la presentación de este blogo, comunicamos tanto con el habla como con el silencio.

El habla es plata; el silencio es oro o, al menos, el poco hablar es oro, y el mucho es lodo porque sabio es quien poco habla y mucho calla. El callar no te convierte en sabio, pero disimula tu ignorancia: habla poco y anda grave, y parecerá que sabes, habla poco, escucha más y no errarás ya que quien mucho habla, mucho yerra. Un proverbio chino afirma que el hombre sabio instruye sin utilizar las palabras, quizá porque sabe que las palabras se las lleva el viento sobre todo cuando se trata de palabras vanas, ruido de campanas.

El refranero destaca el valor del silencio porque en boca cerrada no entran moscas y una boca cerrada más fuerte es que una muralla, pero también aconseja hablar en el momento oportuno contra aquello que podría perjudicarnos, porque el que calla, otorga y más vale un palabra a tiempo que cien a destiempo

Si bien es verdad que hablando se entiende la gente, saber medir las palabras es conveniente: a buen entendedor pocas palabras bastan y nos evita graves perjuicios, porque por la boca muere el pez, una palabra deja caer una casa y una imprudente palabra, nuestra ruina labra.
Terminamos, esta entrada, con el refrán italiano que advierte de que la sabiduría viene de escuchar; y de hablar, el arrepentimiento. Por ello, nos arrepentimos de haber aconsejado en otro artículo no recurrir a las frases hechas, los refranes y los tópicos, para conseguir un estilo natural y elegante.

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